Susana Dessy recuerda los veranos en “la casa de Varela”, cuando su abuelo, Silvio, salía para tomar el tren hacia Constitución y, desde allí, ir a la sede administrativa del Instituto Biol.

Silvio Dessy fue el fundador de aquel emprendimiento de medicina experimental cuyo crecimiento científico y comercial requeriría extender los laboratorios de Florencio Varela a Capital Federal. Por eso, en la década de 1920, encaró la construcción del edificio que hoy, recuperado y puesto en valor, es sede de la Auditoría General de la Nación. En el recorrido por el edificio, Margarita, una de las bisnietas, nos cuenta la historia familiar que vincula a su abuela con Raúl, hijo del director del Instituto Biol. En aquel entonces, el Instituto organizaba actividades sociales y culturales a las que su abuela solía ir junto a sus hermanos, que trabajaban allí. En uno de esos bailes se conocen y forman su propia familia.

Margarita aporta datos de interés sobre el diseño y la “gran idea” detrás de la obra: “Un primo del nono, llamado Simón Dessy, arquitecto, vino poco tiempo después que él y se encargó del proyecto. Él fue quien decidió darle este estilo palaciego, y convenció al nono. Se contactó con Locati, que haría la dirección de obra y es quien aparece en los planos. Incluso hay fotos durante la construcción del edificio en las que la tía Coca me señaló a Simón Dessy”.

Los laboratorios del Instituto Biológico Argentino en Florencia Varela, que hoy siguen funcionando para la empresa, son obra del arquitecto Simón Dessy, primo de Silvio. Y la calle que bordea los laboratorios continúa llevando el nombre de “Doctor Silvio Dessy”, en reconocimiento a su labor.

Septiembre 2016