27/12/2016

Agroquímicos

En Argentina, con la expansión de la frontera agrícola aumentó el uso de agroquímicos y la cantidad de personas expuestas a sus efectos. Tanto el producto químico como su envase vacío, presentan riesgos para la salud y el ambiente.

 

En Argentina, con la expansión de la frontera agrícola aumentó el uso de agroquímicos y la cantidad de personas expuestas a sus efectos. Tanto el producto químico como su envase vacío, presentan riesgos para la salud y el ambiente.

Entre 2002 y 2011, el volumen comercializado de plaguicidas creció un 127%. La mitad de ese porcentaje se dio en sólo tres años, entre 2008 y el 2011, por el incremento del área sembrada con soja.

Para dar respuesta a esta problemática, en 2009 se creó la Comisión Nacional de Investigación en Agroquímicos (CNIA), que luego quedaría discontinuada, sin haber presentado una organización institucional ni contar con una afectación presupuestaria.

Dentro de esta Comisión se creó el Programa sobre Prevención y Control de Intoxicaciones por Plaguicidas y Químicos de Uso Agrícola (PRECOTOX) para realizar acciones de vigilancia epidemiológica, diagnóstico, asistencia y prevención; pero resultó insuficiente para cumplir sus objetivos, principalmente por no tener presupuesto asignado.

No hay un proyecto de Ley de Agroquímicos, lo que impide fortalecer el sistema de fiscalización de su uso.

Uno de los principales focos de contaminación con agroquímicos se debe al desecho de envases contenedores de glifosato. Sobre este tema, no hay un estudio de cantidad de envases ni se han implementado mecanismos de devolución, tratamiento y recuperación.

La toxicidad anunciada en las etiquetas corresponde solo al principio activo, pero hay que sumar el de las sustancias transportadoras y/o diluyentes, que pueden ser más tóxicas aún (agua, solventes orgánicos, aditivos, impurezas).

Se realizaron dos pruebas piloto para una gestión racional y ambientalmente segura de los envases en Las Lajitas (Salta) y Rafaela (Santa Fe), pero no se llegó a un acuerdo entre Nación y las provincias, por lo que nunca pudo concretarse.

La Comisión no actualiza el mapa del uso del glifosato en Argentina basado en las áreas cultivadas de trigo, maíz, soja y girasol desde 2009.

No se realizó una campaña nacional de difusión para la prevención efectiva del uso de agroquímicos, ni una Guía de Uso Responsable de Agroquímicos. Tampoco se capacitó a docentes ni escuelas rurales para la prevención.

No se fortalecieron los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica para la atención en todo el país.

No se puso en práctica la recomendación del estudio Multicéntrico del 2007, de informar y capacitar a la población en general, y a los trabajadores agrícolas en particular.

De esta manera, el aumento de uso de agroquímicos en nuestro país y los riesgos asociados a su uso ubican el problema de los impactos en la salud y el ambiente como prioridad de la política sanitaria ambiental.

 

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